Una combinación de complejidad y disponibilidad. Cuando concedes a algo más estimación, decides dotarlo de más valor que al resto.
Por ejemplo, si tienes un objetivo al que se le puede asignar un valor, ten en cuenta la frecuencia con la que se puede recoger, cuántas muestras hay disponibles y lo difícil que resulta conseguirlo. Algo fácil de obtener tendrá menor estimación, mientras que, si resulta difícil conseguirlo o cuenta con una frecuencia de aparición menor, poseerá mayor estimación.